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Concienciados por la infancia

A partir del próximo lunes 16 de noviembre, coincidiendo con el vigésimo aniversario de la Declaración de los Derechos de los Niños, Televión española pondrá en marcha la III semana Concienciados por la Infancia.

Pincha sobre el recorte para ampliarlo y leerlo mejor (visto en la edición impresa de "Qué!").

Durante este espacio de tiempo, además de contar con la ayuda de diferentes profesionales del mundo televisivo, el canal ofrecerá 30 espacios mostrando cómo viven los niños y a qué problemas se enfrentan en distintas partes del mundo.

Una iniciativa preciosa y más que necesaria, desde luego.

Relacionan el castigo físico con disminución de cociente intelectual

Actualmente se generan enormes debates en torno a si es adecuado o no para la educación de nuestros pequeños el castigo físico (un azote o cachete cuando se porta mal). El tema no sólo ha hecho que corran ríos de tintas o incluso que se legisle con la intención de eliminarlo, sino que también ha hecho que la propia comunidad científica se intesese en él.

Y es que un reciente estudio elaborado por la Universidad de New Hampshire afirma que los niños que reciben algún tipo de castigo físico tienen un cociente intelectual más bajo que aquellos que no lo sufren.

Foto encontrada en Google imágenes.

Para llegar a sus conclusiones, los investigadores estudiaron una muestra de más de 800 niños entre 2 y 4 años y otro grupo de 700 chicos de entre 5 y 9 años. Ambos grupos fueron sometidos a una nueva evaluación cuatro años después.

El de los niños del grupo A que no habían sido pegados fue 5 puntos superior al nivel intelectual de los niños que recibían azotes. En el grupo B, el cociente intelectual era de 2,8 puntos más alto que el grupo de la misma edad a los que se les había azotado en el entorno familiar.

Straus y su equipo evaluaron también los datos sobre castigos corporales que experimentaron más de 17.000 estudiantes universitarios cuando eran niños y hallaron que existía un vínculo más fuerte entre el castigo corporal y el intelectual cuando los chicos fueron azotados hasta la adolescencia.

Los niños estadounidenses que habían sido azotados tenían una capacidad cognitiva menor cuatro años después.


Según los investigadores, el castigo corporal es muy estresante y puede convertirse en un factor crónico para aquellos niños que sufren castigos corporales tres o más veces a la semana, surgiendo de así la relación de los castigos corporales con una menor capacidad intelectual.

Las consecuencias de este tipo de castigo se pueden manifestar años después, ya que se muestran como síntomas de estrés post-traumático. Por ejemplo tener un miedo irracional a cosas que estan por ocurrir o sobresaltarse con facilidad son síntomas que se asocian con un menor coeficiente intelectual.

Pero ahí no queda la cosa, sino que aseguran que un mayor nivel de desarrollo económico nacional está relacionado con el número de padres que usan los castigos corporales y con un cociente intelectual superior a nivel nacional.

La realidad es que, a pesar de que el uso del castigo corporal ha ido disminuyendo en todo el mundo en los últimos años, aún existe gente que piensa que el cachete a tiempo o el socorrido azote no sólo son buenos aliados a la hora de educar a un crío, sino que se convierte en indispensable.

¿Por qué papá y mamá no tienen trabajo?


Tras los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, "Barrio Sésamo" ofreció un especial en el que animaban a los pequeños a desahogarse después de lo ocurrido. Posteriormente se dedicó otro especial que trataba sobre las consecuencias que tiene la guerra en las familias de los militares destinados a conflictos bélicos.

Ahora, a Gary Knell, consejero delegado de Sesame Workshop, entidad sin ánimo de lucro que se encuentra actualmente detrás del exitoso programa, se le ha ocurrido que son muchas las familias que conocen de primera mano los efectos de la crisis a las cuales les gustaría ayudar.

Con esa precisa intención y tratando de conseguir que padres e hijos conversen más sobre las finanzas del hogar, se ofrecerá el próximo 9 de septiembre a través del canal público PBS en Estados Unidos otro capítulo especial del mítico programa televisivo que en esta ocasión se llamará "Las familias se mantienen unidas: Sentirse seguros en tiempos difíciles" y estará protagonizado principalmente por Elmo, quien ofrecerá a los pequeños trucos para ahorrar y les explicará por qué papá o mamá ya no tienen trabajo.


Además de los muñecos y la colaboración de dos expertos en economía y relaciones familiares, este especial cuenta las historias reales que han vivido varios niños y sus familias, llegando a conseguirse, según el propio Knell, un espacio "equilibrado, que no es deprimente, ni tampoco presenta el asunto de manera trivial. Será tan divertido como siempre y mandará un mensaje de optimismo, pero real, a las familias".


Aunque todavía tendremos que esperar para poder verlo y hablar con propiedad, el especial estará disponible también doblado en español en la web del propio espacio de televisión, junto a material educativo complementario.

¿Qué os parece la iniciativa?

El amor es la fórmula

Carlos González es un pediatra autor de varios libros sobre crianza infantil en los que expone y defiende la crianza con apego desde un punto de vista natural y divertido en muchos casos.
Le da un palo al Doctor Estivil con su cruel y bárbaro método, consistente en dejar llorar a los niños hasta que se duerman, en dejarlos solos y despegarlos de lo que es instintamente normal y natural, su madre.

Personalmente he de decir que la razón principal por la cual se me ocurrió crear este blog fue mi indignación al oír a mi neonatólogo aconsejarme leer el libro "Duermete niño" de Estivil para que dejase llorar a mi hijo sin hacerle el menor caso, poco después descubrí que lo que le hacía llorar a mi hijo era el hambre, no tenía suficiente con lo que tomaba, cuando le empecé a dar más el llanto cesó.

En estos tiempos es frecuente ver como los padres escuchan mucho más a cualquiera menos a sus hijos, porque no hace falta que tu bebé no sepa hablar, el lenguaje entre madre e hijo es mucho más antiguo que el habla y este tipo de libros y teorías nos alejan de esto, la comunicación y el instinto maternal.

Por eso hoy quiero que le presteis especial atención a este hombre, Carlos González y a su libro "Bésame mucho" y a este fragmento del libro que dejo;


El último tabú

Nuestra sociedad parece muy tolerante porque muchas cosas que hace cien años estaban prohibidas se consideran ahora completamente normales. Pero si nos fijamos mejor, también hay cosas que hace cien años eran normales y que ahora están prohibidas. Tan completamente prohibidas que hasta nos parece normal que sea así, tan normal como a nuestros bisabuelos les debía parecer su sistema de tabúes y prohibiciones.
Muchos de los antiguos tabúes se referían al sexo; muchos de los actuales se refieren a la relación madre-hijo, para desgracia de los niños y de sus madres. Por ejemplo, la palabra «vicio» se usa ahora en una forma totalmente diferente a como la usaban nuestros abuelos. Casi todo lo que entonces era «vicio» ha dejado ahora de serlo. Beber, fumar o jugar son ahora enfermedades (alcoholismo, tabaquismo, ludopatía), con lo que el pecador se ha convertido en víctima inocente. La masturbación el «vicio solitario» que tanto preocupaba a médicos y educadores) se considera normal. La homosexualidad es simplemente un estilo de vida. Hablar de vicio en cualquiera de esos casos se consideraría hoy un grave insulto.

Hoy en día, sólo se llama vicio a algunas inocentes actividades de los niños pequeños: «Tiene el vicio de morderse las uñas. » «Llora de vicio. » «Si lo coges en brazos, se va a enviciar. » «Lo que pasa es que está enviciado con el pecho, y por eso no se come la papilla. » Si todavía tiene dudas sobre cuáles son los verdaderos tabúes de nuestra sociedad, imagine que va a su médico de cabecera y le explica una de las siguientes historias:


1) «Tengo un niño de tres años y vengo a ver si me hace la prueba del sida, porque este verano he tenido relaciones sexuales con varios desconocidos. »
2)«Tengo un niño de tres años y fumo un paquete al día. »
3)«Tengo un niño de tres años; le doy el pecho y duerme en nuestra cama. »


¿En cuál de los tres casos cree que su médico le echaría la bronca? En el primer caso, le dirá «ah, bueno» y le pedirá la prueba del sida sin pestañear; todo lo más le recordará educadamente la conveniencia de usar el preservativo, lo mismo que en el segundo caso le explicará que el tabaco no es bueno para la salud (y si el médico también fuma, no le dirá nada de nada). Nadie la increpará: «¡Pero qué descaro, cómo se atreve, una mujer casada, una madre de familia!» ¿Y en el tercer caso? Conozco una historia real. Cuando la psicóloga de la guardería se enteró de que Maribel estaba dando el pecho a su hijo de dieciséis meses, la citó para explicarle que si no lo destetaba inmediatamente su hijo sería homosexual (uno no sabe si asombrarse más de los prejuicios contra la lactancia o de los prejuicios contra la homosexualidad). Como Maribel persistió en su «peligrosa»actitud, la psicóloga llamó a su casa para hablar directamente con su marido y advertirle del daño que su esposa estaba haciendo al hijo de ambos.

Nuestra sociedad, tan comprensiva en otros aspectos, lo es muy poco con los niños y con las madres. Estos modernos tabúes podrían clasificarse en tres grandes grupos:

— Relacionados con el llanto: está prohibido hacer caso de los niños que lloran, tomarlos en brazos, darles lo que piden.
— Relacionados con el sueño: está prohibido dormir a los niños en brazos o dándoles pecho, cantarles o mecerles para que duerman, dormir con ellos.
— Relacionados con la lactancia materna: está prohibido dar el pecho en cualquier momento o en cualquier lugar; o a un niño «demasiado» grande.

Casi todos ellos tienen una cosa en común: prohiben el contacto físico entre madre e hijo. Por el contrario, gozan de gran predicamento todas aquellas actividades que tiendan a disminuir dicho contacto físico y a aumentar la distancia entre madre e hijo:

— Dejarlo solo en su propia habitación.
— Llevarlo en un cochecito o en uno de esos incomodísimos capazos de plástico.
—Llevarlo a la guardería lo antes posible, o dejarlo con la abuela o mejor con la canguro (¡las abuelas los «malcrían»!).
—Enviarlo de colonias y campamentos lo antes posible durante el mayor tiempo posible.
—Tener «espacios de intimidad» para los padres, salir sin niños, hacer «vida de pareja».

Aunque algunos intentan justificar estas recomendaciones diciendo que es «para que la madre descanse», lo cierto es que nunca te prohiben nada cansado. Nadie te dice: «No friegues tanto, que se malacostumbra a tener la casa limpia», o «Irá a la mili y tendrás que ir tú detrás para lavarle la ropa». En realidad, lo prohibido suele ser la parte más agradable de la maternidad: dormirle en tus brazos, cantarle, disfrutar con él. Tal vez por eso, criar a los hijos se hace tan cuesta arriba para algunas madres. Hay menos trabajo que antes (agua corriente, lavadora automática, pañales desechables… ), pero también hay menos compensaciones. Enuna situación normal, cuando la madre disfruta de la libertad de cuidar a su hijo como cree conveniente, el bebé llora poco, y cuando lo hace su madre siente pena y compasión («Pobrecito, qué le pasará»). Pero cuando te han prohibido cogerlo en brazos, dormir con él, darle el pecho o consolarlo, el niño llora más, y la madre vive ese llanto con impotencia, y a la larga con rabia
y hostilidad («¡Y ahora qué tripa se le ha roto!»).


Todos estos tabúes y prejuicios hacen llorar a los niños, pero tampoco hacen felices a los padres. ¿A quién satisfacen, entonces? ¿Tal vez a algunos pediatras, psicólogos, educadores y vecinos que los propugnan? Ellos no tienen derecho a darle órdenes, a decirle cómo ha de vivir su vida y tratar a su hijo.
Demasiadas familias han sacrificado su propia felicidad y la de sus hijos en el altar de unos prejuicios sin fundamento.

Nace la primera niña con dos madres biológicas en España

El pasado sábado, Lluna venía al mundo en Valencia.

Su nacimiento sería meramente anecdótico si no fuera porque se trata de la primera niña que tiene dos mamás biológicas gracias a un proceso de donación de ovocitos.

Mónica y Verónica muestran orgullosas la ecografía de su bebé.

Y es que, Mónica y Verónica, dos jóvenes mujeres valencianas que han visto cumplido su sueño tras un largo proceso de fecundación, han sido pioneras (junto otras 16 parejas de lesbianas) al someterse a una técnica llamada Ropa (Recepción de óvulos de la pareja) para poder condebir un hijo biológico.

La explicación de la técnica es sencilla: una de las dos mujeres aporta el ovulo, que es fecundado con semen de donante, y la otra lo recibe en su útero.

Se trata de un proceso muy largo en el tiempo y caro (cuesta 5000€ exactamente) al que puede someterse cualquier mujer que sea mayor de edad, aunque es recomendable que las mujeres que vayan a donar su óvulo, para que sea fecundado, lo hagan antes de los 40 años mientras que las que vayan a llevar a cabo el proceso de fecundación lo pueden hacer sin problemas hasta los 50 años.

Nada médicamente nuevo, aunque socialmente representa toda una revolución.

Por eso mismo no faltan quienes critican este método de ferilidad, supongo que más por el hecho de estar destinado principalmente a mujeres homosexuales que por otras razones.

Lo que nos gustaría saber aquí es tu opinión al respecto:

¿Te parece bien esta nueva técnica de fertilidad?

¿Enseñamos a nuestros pequeños a no mentir?

Releyendo por encima un libro que me regalaron hace algún tiempo llegué a un pasaje concreto que me llevó a reflexionar sobre nuestra actitud ante algo tan molesto dañino como puede llegar a resultar la mentira.


Copio íntegramente las líneas a las que me refiero con la intención de transmitir a este modesto blog un debate que, a mi entender, puede resultar verdaderamente interesante:
- Parece como si opinaras que no hay problema en la mentira, pero mentir está mal. Eso es lo que nos han enseñado.

- ¿Estás seguro, Damián? ¿Es cierto que nos enseñado a no mentir? Yo no estoy tan seguro… Imagina esta escena (sucede todos los días, en todas las casas de todas las ciudades):


El niño acaba de ser descubierto en una mentira.

El padre, comprensivo y moderno, sabe que ESA mentira en concreto no es importante, sino el concepto moral de mentir. Así que…


El padre deja de hacer lo que está haciendo y se sienta con su hijo para explicarle, en lenguaje sencillo, por qué tiene que decir siempre la verdad, pase lo que pase y caiga quien cai…


Suena el teléfono.


El hijo, que está tratando de ganar puntos, dice: “¡Yo voy!”. Y corre a atender el teléfono. Al cabo de un rato, regresa:

- Es el corredor de seguros, papá.

- ¡Uf! ¿Justo ahora? Dile que no estoy.


- ¿Nos enseñan a no mentir? No creo. Nos dicen que no hay que mentir, eso sí. Pero… nuestros padres, nuestros maestros, nuestros sacerdotes, nuestros gobernantes, ¿nos enseñan que no hay que mentir?


“Déjame que te cuente” de Jorge Bucay.
Extraído del capítulo “La esposa del ciego”.

¿Y tú que opinas? ¿Sabemos dar ejemplo en este sentido a nuestros menores? ¿Les enseñamos, pues, a no mentir?

¿Se debe prohibir el uso del móvil a los menores?

Aunque los expertos aseguran que no está probado que haya algún riesgo, ya son varios los países que se plantean prohibirle el uso del teléfono móvil a los menores con el fin de protegerles del posible daño de las ondas electromagnéticas que emiten estos aparatos.

Foto encontrada en Google Imágenes.

De hecho, hace tan sólo unos días saltaba a los medios la propuesta del Gobierno francés de prohibir el uso del teléfono móvil en la escuela primaria (hasta los diez años) por motivos de salud, además de sugerir a los operadores que pongan en el mercado terminales con auriculares para los menores con objeto de reducir los riesgos de radiación o la comercialización de teléfonos que sólo puedan mandar y recibir mensajes.

En cuanto a nosotros, los datos revelan que en España uno de cada tres niños de entre 9 y 10 años tienen móvil. Sin embargo, la mayoría de adultos de este país se muestra totalmente a favor de medidas como las propuestas por Francia.




Lo que no alcanzo a entender muy bien esa pequeña incongruencia por parte de los padres españoles: si la mayoría de ellos se muestran en contra del uso de móviles por parte de sus hijos ¿Por qué cada vez es más frecuente verles con uno en la mano?

Es precisamente aquí dónde os pedimos vuestra más sincera opinión:

¿Consideras aberrante que los menores utilicen el teléfono móvil? Sí la respuesta anterior es afirmativa ¿Por su salud o por otro tipo de motivos? En cualquier caso ¿Qué piensas sobre la medida del Gobierno Francés? ¿Significaría prohibirle los celulares a nuestros menores ponerle trabas negativas en cuanto al uso y desarrollo de la creciente tecnología?