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Eneuresis

La evolución espontánea de la micción sigue normalmente la siguente pauta:
  • Hasta los 6 meses, la vejiga se vacía sin ningún tipo de inhibición.
  • De los 6 a los 12 meses aparece cierta inhibición producida por el sistema nervioso central que hace que orine con menos frecuencia.
  • Entre los 12 y los 24 meses el niño comienza a percibir las sensaciones de necesidad de micción y del vaciado de la vejiga.
  • Hacia los dos años el niño es capaz de inhibir voluntariamente y por poco rato sus ganas de orinar.
  • Entre los 2 y los 6 años, el niño va haciendo constante la sensación de la vejiga llena, la necesidad de orinar y su capacidad de inhibir la micción voluntariamente (lo que se denomina orina a voluntad).
Teniendo en cuenta esta evolución y sabiendo que las edad son siempre aproximadas, los escapes de orina o eneurosis (especialmente por la noche), se consideran normales hasta los 6 años, edad a la que ya puede comenzar a considerarse un problema significativo.

Foto vista en Infobebé.

Es en este momento cuando debemos determinar, ante todo, si el problema se debe a causas físicas (como problemas del desarrollo infantil o dificultades físicas o biológicas) o vienen provocados por otro tipo de factores, como el retraso en la implantación de hábitos, cambios drásticos en la vida del niño que puedan alterarle demasiado o incluso transtornos psiquicos (depresión, estrés).

En cualquier caso, se debe tratar el tema con la máxima naturalidad posible y haceciendo uso preferiblemente del refuerzo positivo (premiar al niño cuando lo hace bien), tratando de evitarse siempre la turbación, la ira, los reproches o el castigo por parte de sus educadores así como la burla de los compañeros, ya que estas pueden tener un mayor impacto en el problema a largo plazo al minar la autoestima del pequeño.

Y es que la manera en que asumamos el problema y las pautas que adoptemos en su tratamiento tiene muchísima más importancia de la que muchos creen: la realidad es que, a pesar de ser algo relativamente frecuente (las últimas estadísticas apuntan que uno de cada cinco niños españoles de entre 5 y 15 años de edad aún se orina en la cama) muchos padres descubren que, ante esta situacición no saben muy bien como actuar y pueden estar alargando el problema de manera inconsciente.

Por esta misma razón considero especialmente positivas iniciativas como la de DryNites (una conocida marca de calzoncillos y braguitas de noche) al lanzar una página Web monográfica e interactiva sobre la eneurosis, en colaboración con la doctora Rocío Santiago.

Pincha sobre la imagen para acceder a la web.

En ella se dictan algunas pautas a seguir, se ofrece la posibilidad a los padres de plantear sus preguntas a la doctora de manera gratuita, se cuelgan periódicamente videos con recomendaciones generales de prevención y ayuda y hasta se puede elaborar un calendario miccional para señalar los días en los que el niño ha mojado la cama para sí controlar su evolución.

En definitiva, creo que merece mucho la pena echarle un vistazo a la página tanto si se tiene el problema como si no para poder comprenderlo y atajarlo mejor.

El riesgo de chupetes y chuparse el dedo

Si los hábitos -tan comunes en los bebés- de chuparse el dedo, succionar el chupete y tomar del biberón ya cuentan con multitud de enemigos a causa de la supuesta deformación de los dientes, a estos se le podrían sumar muchos más tras la conclusión a la que ha llegado un estudio realizado en Chile. Y es que estos podrían podrían afectar el desarrollo del habla del niño si se llevan a cabo durante mucho tiempo.

Los investigadores descubrieron que, dentro del grupo de 28 niños de entre 3 y 5 años que estudiaron, los niños que tenían alguno de estos hábitos de forma persistente mostraron un mayor riesgo de trastornos del habla en edad preescolar (por ejemplo, dificultades para pronunciar ciertos sonidos de palabras o para simplificar su pronunciación).

Durante el estudio, se reunió información de los padres sobre las conductas de alimentación y hábitos de succión durante la infancia del niño y evaluaron su capacidad de habla.

Descubrieron así que los niños que se chupaban el dedo mostraban tres veces más riesgo de desarrollar un trastorno del habla, igual que aquellos que alargaban el uso del chupete durante más de tres años o que al retrasar la toma de biberón hasta que el bebé tuviera al menos 9 meses podía reducirse el riesgo de desarrollar estos trastornos en el futuro.

Dicho de otro modo, el estudio sugiere que si el bebé extiende el hábito de succionar a actividades no relacionadas con el amamantamiento puede tener efectos perjudiciales en el desarrollo del habla del infante debido a que el niño no ejercita todos los músculos de la cavidad oral y, por tanto, no alcanza a desarrollar la musculatura necesaria para la capacidad del habla.

Una vez expuesto el tema, me gustaría conocer vuestra opinión y experiencia al respecto:

¿Sois partidarios del uso del chupete? En caso afirmativo ¿Cuanto tiempo pensáis que se ha de prolongar?

¿Televisión sin valores?

En múltiples ocasiones se ha denunciado la trivialización que supone sobre temas tan delicados como las drogas, la violencia, el sexo o la autoridad de los padres la emisión de ciertos programas televisivos en horario infantil entre los que suelen destacar series como “Los Simpsons”, “Padre de Familia” u otras más recientes (“Física o Química”, “HKM”, etc.).

Sin embargo, no es nada frecuente que en dichas listas aparezcan los nombres de series animadas claramente orientadas a la más tierna infancia como ‘Little Einsteins’, ‘Juan y Tolola’ o el más que popular 'Pocoyó', que es exactamente lo que ha sucedido con un informe reciente elaborado por la Asociación de Usuarios de la Comunicación para el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid que analizó varios capítulos de 87 espacios televisivos durante ocho meses con la intención de determinar qué valores se desprenden de las imágenes que observan los niños.


Parece ser que, según los especialistas, este tipo de espacios son perjudiciales para nuestros pequeños concretamente porque “presentan una visión excesivamente autónoma de la infancia, como si los menores vivieran en un mundo autosuficiente en el que el adulto solo aparece de modo secundario y, en algunos casos, amenazante”.

Lo cierto es que no puedo hablar con propiedad de las dos primeras aludidas puesto que ni las he visto ni sé exactamente el contenido que tratan.

Pero en cuanto a Pocoyó se refiere debo decir que no estoy para nada de acuerdo con lo que concluye en este estudio. Es más, tanto a nivel personal como profesional me parece la mejor serie dirigida al público entre 0 y 3 años que he visto jamás: resulta fresca y divertida, llama la atención de los críos como ninguna, trata muchos de esos valores positivos que nadie encuentra en la televisión y usa muy bien tanto el sonido como los colores.



Ni que decir tiene que, pese a lo que diga el estudio, sigue siendo una serie más que recomendable para todos aquellos padres cuyos hijos se sitúen entre las edades anteriormente especificadas.

Y por supuesto añadir que es inútil buscar ciertos valores en la televisión porque la transmisión de los mismos depende fundamentalmente de los progenitores, tutores y demás principales figuras de referencia del pequeño del mismo modo que a ellos corresponde el hecho de controlar lo que llega a sus ojos a través de la pantalla, independientemente de la hora en que se emita.

Consejos para el cuidado del recién nacido (características del neonato parte II)

La ultima vez hablamos de las características físicas de comportamiendo, en esta ocasión y siguiendo con el tema vamos con otras informaciones y consejos.


TRÁNSITO INTENSTINAL E ICTERICIA

El tránsito intestinal es muy variable entre los bebés y aún en el mismo recién nacido, en diferentes días. Puede tener una deposición durante o a continuación de cada comida, pero a veces sólo presentan una por día, o con menos frecuencia todavía. Las características de las mismas se van modificando según pasan los días. Comienzan siendo muy espesas y de color negro (meconio), luego su color es verdoso y después de algunos días, toman un color amarillento y son desligadas (flojas).
A veces los padres tienen miedo o se preocupan cuando su bebé, a partir del tercer o cuarto día de vida, tiene deposiciones "diarréicas". No hay por qué preocuparse, ello es debido a que comenzó a tomar más leche y el intestino se está adaptando en forma normal.

Los recién nacidos presentan con frecuencia una coloración amarilla de la piel que se denomina ictericia. Dicho color es producido por el aumento en la sangre de un pigmento llamado bilirrubina, que normalmente debe ser captado y eliminado por el hígado que en los recién nacidos es algo más lento. La gran mayoría de las veces se trata de una situación transitoria, que no respresenta un problema importante y se resuelve espontáneamente en pocos días.

Pero hay otras veces en las que si el nivel de bilirrubina en sangre es elevado, es necesario colocar al bebé bajo unos tubos fluorescentes o un spot (se llama fototerapia o luminoterapia) para acelerar el descenso del pigmento y evitar que alcance valores muy altos.
suele ser una tratamiento breve (unos días), perfectamente tolerado y durante el cual se los puede seguir amamantando sin problemas.

Tal vez para algunos de los que no tienen hijos esto les puede parecer un poco "raro" pero sé perfectamente y por experiencia que son uno de los temas que más preocupan los primeros días, sobre todo el del tránsito intestinal.
No hay que tener miedo, solo basta con acudir a nuestro pediatra o neonatólogo para que nos tranquilice y nos recomiende lo mejor para nuestro bebé.

La próxima vez hablaré sobre los sentidos y los estados de conciencia del recién nacido.
Un saludo a todos los padres primerizos que están "aprendiendo" a relacionarse con todo lo que un bebé conlleva y trae consigo.

Consejos para el cuidado del recién nacido (características del neonato parte I)

Primero que nada decir que siento mucho no poder actualizar el blog con toda la frecuencia que me gustaría pero ultimamente no he tenido mucho tiempo y no le voy a pedir a la pobre Perséfone que se ocupe ella sola del blog.


Después de esto, se me ocurrió que sería una buena idea compartir con todo el mundo una guía muy práctica que la división de neonatología me obsequió cuando tuve a mi hijo. Como es algo larga y tiene varios puntos lo iré posteando por partes.

Hoy empezaremos con las características físicas y de comportamiento del recién nacido.

* Inmediatamente al nacimiento, los bebés presentan un color azulado en todo su cuerpo que rápidamente se va modificando hasta tomar un aspecto rosado. Es habitual que, durante los primeros días, las manos y los pies estén más fríos que el cuerpo y de color azulado o morado.
El llanto es una forma de expresión normal del recién nacido y cualquiera sea el motivo que lo produce, se tranquiliza más rápidamente si esta en los brazos de sus padres y/o si se le habla y se lo acaricia.
(Inciso propio) está demostrado que el contacto físico es fundamental para el desarrollo del bebé, no se nos vaya a ocurrir dejarle llorar para que se duerma ni ninguna de esas atrocidades que ahora están muy de moda. El bebé tiene necesidades que expresa mediante el llanto y nosotros somos quienes debemos suplirlas con amor, cariño y mucho contacto físico.

* Conviene iniciar la puesta al pecho lo más pronto posible, idealmente en la primera hora luego del nacimiento, aunque la madre aparentemente no tenga leche, ya que precisamente, el mayor estímulo para que ésta se produzca es la succión del bebé.
Recuerden que los recién nacidos duermen muchas horas por día, en especial los primeros días, lo que motiva que los intervalos entre las mamadas sean irregulares y muchas veces se duerman rápidamente en el pecho. Esto es normal.
(Inciso propio) para algunos bebés el calostro (líquido que sale antes que la leche durante uno o dos días antes de que esta baje) es suficiente y no pedirán más que eso, pero para otros no será suficiente y llorarán porque no se sentirán saciados como fue mi caso, en ese caso sería bueno darles leche de fórmula hasta que tengamos la nuestra propia.

* Hay algunos detalles que llaman la atención de los padres al mirar al bebé los primeros días, los más importantes suelen ser:
-La cabeza puede parecerles deformada o presentar "bultos" o resaltos de los huesos que se notan al acariciarlo/a. Ello es debido a las normales compresiones que se producen al pasar por el canal de parto. Esto es un hecho normal y en pocos días la cabeza del bebé tomará su forma redondeada definitiva.
-Los párpados suelen estar hinchados, a veces un ojo más que el otro, lo que motiva que tengan dificultades para abrirlos. esto también desaparecerá a los pocos días.
Por momentos los ojos pierden su alineación y el bebé se pone "bizco". Ello es debido a la inmadurez de los mecanismos que regulan los movimientos oculares y puede persistir algunos meses. Sobre los párpados pueden verse algunas manchas de color rojizo, que desaparecerán con el tiempo.
-En el cuerpo, a veces se ven manchas de color rosado y forma irregular que no requieren tratamiento y persisten por pocos días. Sobre la nariz algunos bebés tienen granitos de color blanco que desaparecerán espontáneamente, en general después de las primeras semanas.
-La respiración del recién nacido suele ser irregular, por momentos rápida y ruidosa y en otros superficial y silenciosa. Estas variaciones son normales y no deben preocuparnos.
-No hay que temer tocar el cordón umbilical, ya que no les produce dolor porque el cordón no tiene sensibilidad. Su aspecto se irá modificando y se irá secando hasta caerse solo, por lo general entre la primera y segunda semanas.
-Las piernas del recién nacido pueden estar arqueadas y los pies suelen estar torcidos hacia dentro. Esta posición reproduce la postura que tenía durante el embarazo y en general se enderezan solos.


Hasta aqui la primera parte, la próxima vez hablaré del tránsito intestinal y de la ictericia.
Espero que sirva de utilidad a esos padres primerizos llenos de preguntas.

Obesidad infantil y falta de sueño


Un estudio reciente a revelado que los niños que duermen menos de 12 horas al día y ven mucho la televisión son propensos a la obesidad antes de empezar el colegio.
Dicho informe se basa en informes sobre varias madres respecto a los hábitos de sus hijos, asi como en mediciones de peso y estatura de los niños.

Esto, sumado a la cantidad excesiva de horas de televisión puede llevar a provocar un peso excesivo en los pequeños.
Los científicos estudiaron los casos de 915 niños, de los cuales 586 dormían una media de 12 horas o más al día y 329 que dormían menos de 12 horas.

Entre los que dormían más de 12 horas la incidencia de obesidad era del 7% al cumplir los tres años, pero entre los que dormían menos era de un 12% al llegar a la misma edad. Al considerarse el factor de dos o más horas de televisión diarias, el porcentaje de obesos subía a 17%.

Por otra parte, se ha de tener en cuenta que cuantas más horas de televisión vea el niño menos se mueven y hacen ejercicio.

Hemos de darnos un tiempo y sacar a nuestros hijos todo lo que podamos para que corra, juegue e interactúe con otros niños. Además cuanto más activos son durante el día, mejor concilian el sueño a la noche.