Una nueva investigación desarrollada por miembros de la Escuela de Medicina Peninsula (en Inglaterra) y publicada en International Journal of Obesity (Revista Internacional de Obesidad) sostiene que las madres obesas tienen diez veces más probabilidades de tener hijas obesas, mientras que entre padres e hijos hay seis veces más probabilidades de que el trastorno se vincule. Al mismo tiempo, los hijos del sexo opuesto no tienen ese riesgo.
Curiosamente, los responsables del estudio afirman que es "muy poco probable" que la genética desempeñe un papel en este hallazgo (no es normal que los genes tengan una influencia sobre las líneas de género de los hijos) por lo que lo más probable es que exista algún tipo de "compatibilidad conductual" en la que las hijas copian el estilo de vida de sus madres y los hijos el de sus padres por ser estos sus principales figuras de referencia.

A partir de esta conclusión, los expertos creen que las autoridades de salud deben reconsiderar las políticas para combatir el problema de la obesidad. Y es que en muchos países se han establecido objetivos y métodos de control dirigidos a los grupos poblacionales más jóvenes, porque se cree que un niño obeso se convertirá en un adulto obeso.
Sin embargo, el nuevo estudio revela que este supuesto ha ignorado el hecho de que ocho de cada 10 adultos obesos no tenían sobrepeso severo cuando eran niños. Es más, los estudios revelan que la realidad refleja todo lo contrario, es decir, la obesidad en el adulto conduce a la obesidad en el niño.
Todo esto no hace más que evidenciar que debe producirse un cambio en la lucha contra esta problemática cada vez mayor y enfocarlo en cambiar el comportamiento del adulto si queremos combatir la obesidad en el niño.
Nada nuevo bajo el sol, ya que siempre se ha dicho que la mejor manera de inculcar ciertas conductas a nuestros hijos no es otra más que la de darles ejemplo.
Curiosamente, los responsables del estudio afirman que es "muy poco probable" que la genética desempeñe un papel en este hallazgo (no es normal que los genes tengan una influencia sobre las líneas de género de los hijos) por lo que lo más probable es que exista algún tipo de "compatibilidad conductual" en la que las hijas copian el estilo de vida de sus madres y los hijos el de sus padres por ser estos sus principales figuras de referencia.

A partir de esta conclusión, los expertos creen que las autoridades de salud deben reconsiderar las políticas para combatir el problema de la obesidad. Y es que en muchos países se han establecido objetivos y métodos de control dirigidos a los grupos poblacionales más jóvenes, porque se cree que un niño obeso se convertirá en un adulto obeso.
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Todo esto no hace más que evidenciar que debe producirse un cambio en la lucha contra esta problemática cada vez mayor y enfocarlo en cambiar el comportamiento del adulto si queremos combatir la obesidad en el niño.
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Obesidad infantil y falta de sueño.
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